El rechazo oficial al arte de criar pájaros domésticos
se debe en su mayor parte al desconocimiento y al animalismo radical
progresista.
Mis amigos los criadores de pájaros madrileños están preocupados y
disgustados. Concretamente, la Asociación de Canaricultores Españoles, medalla
de oro del Círculo de Bellas Artes y segunda agrupación de ornitofilia en
antigüedad de España, ya que la decana es la Agrupación Ornitológica de
Badalona, no ha encontrado este año un local municipal donde celebrar su
Concurso Exposición anual.
Las razones de este rechazo oficial al
arte de criar pájaros domésticos se debe al mantra de "los barrotes";
los nuevos animalistas han llegado a acusar a los criadores de canarios de
"maltratar" a sus animales, y eso ha dolido profundamente a estos
aficionados.
Criar
canarios en casa es cada vez más complicado, todo a causa
del rechazo oficial, que denunciamos, y que tiene como origen la más absoluta
ignorancia sobre lo que supone esta actividad, que si recibió en su día la Medalla de Oro a que aludíamos, fue porque obtuvo
entonces la calificación de "arte y
deporte".
La
canaricultura tiene más de quinientos años. Fueron los caballeros
normandos que visitaron como pioneros las Islas Canarias y las anexionaron a la
corona de Juan II de Castilla, quienes vieron admirados que los guanches
mantenían en sus hogares como animales domésticos a unos pajarillos autóctonos
de color verde a quienes llamaron "verdegais"
o canarios, y que maravillaban por su melodioso canto.
Los
canarios son pájaros endémicos de los archipiélagos de la
llamada Macaronesia, y muy especialmente de las Canarias, donde evolucionaron
hacia la especiación a partir de los verdecillos europeos que llegaban hasta
las islas. Hoy día no está del todo clara la separación entre la especie Serinus serinus (verdecillo) y el Serinus canarius
(canario doméstico; pueden dar hijos fértiles en su cruzamiento, lo que
los aproxima mucho genéticamente.
En apenas un siglo los canarios se habían difundido por toda Europa, siempre de la mano del hombre y en
calidad de animales domésticos capaces de reproducirse en las casas. Hoy día
hay millones de canarios en todo el mundo, con diversificación en multitud de
razas cuya descripción e incluso cuya cita nos requeriría espacio muy superior
al que disponemos.
Hay razas de canarios seleccionadas por su canto. En
España tenemos el Timbrado
español, con dos variedades de canto: continuo y
discontinuo, respectivamente; en Bélgica
y Holanda se seleccionó el Malinois, de canto de tesitura intermedia al
que podríamos llamar "barítono", mientras
en las montañas alemanas del
Harz los mineros cultivaron una raza maravillosa que canta a pico
semicerrado, con tonalidad baja, un auténtico bajo profundo en esta ópera
ornitológica.
Otras variedades se han modelado
atendiendo a la selección de sus colores, obteniéndose una gama realmente
asombrosa. Los criadores han necesitado adquirir profundos conocimientos de
genética para llegar a ser capaces de fijar mutaciones, realizar afortunados
cruzamientos y saber seleccionar en busca de la mayor belleza.
También hay razas que asombran por su
aspecto insólito, como los canarios
rizados, o los hipermétricos, como el
Gigante italiano y el Rizado
parisino, frente al contraste de los diminutos "españolitos", más
pequeños que los mosquiteros silvestres.
Reitero la imposibilidad de abarcar
la diversidad del mundo de los canarios a
domésticos, amigos los criadores de pájaros madrileños
están preocupados y disgustados. Concretamente, la Asociación
de Canaricultores Españoles, medalla de oro del Círculo de Bellas Artes y segunda
agrupación de ornitofilia en antigüedad de España, ya que la decana es la Agrupación
Ornitológica de Badalona, no ha encontrado este año un local municipal donde
celebrar su Concurso Exposición anual.
Reitero la imposibilidad de abarcar
la diversidad del mundo de los canarios
adomésticos, pero el cultivo de todas sus razas requiere una
gran sensibilidad y un verdadero amor a las aves: escribió Félix Rodríguez de la Fuente que
aquellas personas que se convierten en agresoras de las aves suelen hacerlo
precisamente por la gran admiración que les despierta su belleza y su capacidad
de volar. Quieren tenerlas en la mano aunque sea después de abatirlas: triste
paradoja.
A este respecto afirmé yo en uno de
mis libros sobre el arte de la canaricultura, que los aficionados a estos
pájaros han encontrado una forma mucho más hermosa de disfrutarlos, ya que no
se trata de matarlos, sino de colaborar en darles la vida.
Pocas lecciones de educación ambiental serán tan eficaces
para un niño como la cría de canarios: verán las costumbres maravillosas de los
pájaros nidofilos en un rincón de su propia casa y un niño que pueda observar
la conducta de apareamiento, la nidificación y el celo con que los padres
alimentan a sus pequeños, quedará vacunado contra las intenciones aviesas de
echar mano a una escopetilla o un tirador para abatir gorriones u otros
pajarillos cercanos.
En
cuanto al supuesto maltrato que "sufren" los canarios es
completamente incierto: en cada época del año son alojados en espacios
adaptados a sus necesidades: por ejemplo, en grandes jaulones de vuelo en el
verano para que puedan volar y hacer ejercicio, en espaciosos jaulones de un
mínimo de sesenta centímetros de frente para la cría, y en jaulas individuales
sólo durante un par de meses cuando se trata de que entren en celo sin pelear
entre sí los machos ni acosar a las hembras; éstas permanecen siempre en
jaulones grandes.
Los cuidados que reciben los pájaros domésticos son primorosos. No se
trata de un negocio y por humilde que sea la hucha de un criador, éste no
reparará en gastos para el alimento y la medicación que requieran sus
ejemplares.
Hablando de medicación hasta hace
poco tiempo las pajarerías podían dispensar suplementos correctores de carácter
vitamínico y antibiótico que los aficionados utilizaban de manera inteligente
en función de sus grandes conocimientos empíricos; en la actualidad el rigor de
la legislación en tema veterinario, loable en general, parece aquí demasiado
rigurosa, al haber prohibido la dispensa de tales productos, lo que ocasiona
mortandades antes evitables con facilidad.
Todo son dificultades para que estas
personas, generalmente sencillas y siempre amantes de la naturaleza, puedan
tener el gusto de cuidar y criar a sus animales preferidos, que no son cazados,
sino que llevan cinco siglos de pedigríes doméstico.
Como la mayor parte de los movimientos de rechazo proviene del animalismo
radical "progresista", terminaré dedicándoles a éstos supuestos
"protectores" una
frase del profesor Enrique Tierno Galván, cuando siendo alcalde de Madrid, y
visitando, como era su costumbre, una exposición de canaricultura que se
celebraba en la madrileña rosaleda del Parque del Oeste, se pronunció de esta
forma: "Animo a todos a seguir con entusiasmo su actividad, porque
aficiones como ésta de ustedes son parte integrante de la paz."
Que lo celebren en Tomelloso.
ResponderEliminarAquí serán Bienvenidos.